CHESLEY SULLENBERGER: VUELO 1549

Chesley Sullenberger: Vuelo 1549

El 15 de enero del 2009 despegó el Vuelo 1549 de US Airways del Aeropuerto La Guardia en Nueva York con destino al Aeropuerto Internacional de Seattle, Tacoma, haciendo escala en el aeropuerto Internacional de Charlotte en Carolina del Norte. Despegó a las 3:11 PM con 150 pasajeros y 5 miembros de la tripulación.

A sólo tres minutos después de haber despegado, un grupo de pájaros y gansos se estrelló contra los 2 motores del avión, perjudicando gravemente su funcionamiento. Gracias a la habilidad del piloto Chelsey Sullenberger, el avión se preparó para un aterrizaje de emergencia, el cual se logró mediante una maniobra de emergencia que le permitió acuatizar de manera heroica sobre el Río Hudson, ubicado entre los Estados de Nueva York y Nueva Jersey.

Ben Von Klemperer, un abogado que se encontraba en su oficina en Manhattan y que fue parte de los numerosos testigos que presenciaron esta maniobra, estaba viendo por la ventana justo cuando el Airbus 320 volando lento y a nivel muy bajo sobre el río. Dijo que cuando el avión iba acuatizando no vio ninguna sacudida ni movimiento brusco y sólo salpicó un poco al tocar el agua. Expresó que pareció como si el avión hubiera aterrizado normalmente sobre la pista de aterrizaje, pero que la pista de aterrizaje era el Río Hudson.

Una vez que el avión acuatizó, se desplegó todo un equipo de rescate que ayudó a evitar que el avión se hundiera antes de que los pasajeros fueran evacuados. El piloto Sullernberger fue el último en abandonar la cabina después de haber recorrido el avión de punta a punta dos veces para asegurarse que ningún pasajero se hubiera quedado atrapado.

Habiendo rescatado a todos los pasajeros se hizo recuento de los daños y se descubrió que no hubo heridos de gravedad gracias al excelente aterrizaje y a la rapidez en que actuó el equipo de rescate. 78 personas tuvieron heridas menores, incluyendo una sobrecargo que sufrió una lesión en la pierna mientras ayudaba a evacuar a los pasajeros y 4 personas fueron tratadas por hipotermia por el contacto con las gélidas aguas del río, que se encontraban a una temperatura aproximada de 2ºC.

¿Pero qué tan difícil es aterrizar en un río?

Aterrizar un gran avión en un río es algo inusual, pero los pilotos están entrenados para eso. Deben asegurarse que el tren de aterrizaje no esté desplegado para que la parte inferior del avión esté lisa y el agua no destroce el fuselaje. Además, los pilotos deben activar los paneles en las alas, conocidos como alerones y aletas auxiliares, para expandir el tamaño de las alas y permitirles volar a una menor velocidad para que el avión pueda aterrizar lo más despacio posible y se minimicen los daños.

Obviamente, otra parte importante del éxito de este acuatizaje fue la pericia del equipo de tripulación y los sobrecargos. Los pilotos se encargaron de avisar a los pasajeros que se prepararan para un aterrizaje de emergencia, mientras que los sobrecargos se encargaron de abrir las puertas de emergencia, inflar botes salvavidas que ayudaron a evacuar a algunos pasajeros y dar instrucciones de evacuación y uso de chalecos salvavidas.

Pero la mayor responsabilidad en esta ocasión la tomó el piloto Chelsey Sullenberg, el cual se ganó muchos admiradores gracias a su magistral maniobra y su rápida toma de decisiones que permitió que el percance no tuviera consecuencias fatales e incluso fuera considerado como el acuatizaje más exitoso de la historia de la aeronáutica.