Pasión por los cielos: Historia de una Sobrecargo.

Pasión por los cielos: Historia de una Sobrecargo.

Por: @paolaconh
-¿A qué te dedicas?
-Soy sobrecargo
-¡Qué padre! Yo siempre quise ser sobrecargo cuando era niña.

Eran de las conversaciones que más repetía en mi vida, ¿cuántas mujeres no soñábamos con ser aeromoza, azafata, sobrecargo o como quisieran llamarle de pequeñas? Y muy pocas tenemos el valor de conseguirlo, por uno o varios motivos creemos que no puede ser de nosotros ese sueño. Yo me limitaba con mi estatura, soy pequeña y no medía lo que pedían de estatura para poder estar en los grandes aviones, pero por fortuna no me limité y acepté a aplicar para vivir mi sueño y lo conseguí.

Cuando escuchas que alguien es sobrecargo te imaginas la vida glamurosa que ha de llevar; aviones, viajes, mucho dinero, hoteles de lujo, playas, destinos paradisiacos por solamente repartir Coca-Cola y cacahuates y sonreír todo el tiempo. En el momento que me llamaron para decirme que había sido seleccionada para ser sobrecargo, que tenía 15 días para terminar toda relación laboral donde vivía e irme a la Ciudad de México para iniciar el curso inicial no sabía de qué hablaban. ¿Me enseñarían a servir café y refresco o cómo?

Estando en la Ciudad de México, vi que seríamos 18 las que habíamos dejado familia, amigos, novio, mascotas etc. para ir a la gran ciudad a cumplir un sueño. Teníamos instructores exigentes; labios rojos y chongos perfectos, debíamos usar medias (inclusive con pantalón) y tacón bajo indispensables para estar en el Centro de Capacitación. Ahí vi de qué se trataba ser sobrecargo, y porqué es un cargo importante en vuelo.

El curso inicial era de lunes a viernes de 8:00 a 18:00 hrs, intensivo. Esto significa que por tema que veíamos, al siguiente día se hacía una evaluación y la calificación mínima era 8. Emergencia planeada, Emergencia no planeada, Despresurización, Fuego, humo y gases, Equipo de emergencia, Equipo del avión, Mercancías peligrosas, Turbulencia, Interferencia ilícita, Ditching y por último Servicios a bordo, que es donde te enseñan los procedimientos para atender al cliente como se debe.

Fueron 2 meses de mucho aprendizaje, en aulas y simulador porque no, no somos sólo sirve cocas, no estamos nada más poniendo la cara bonita de la empresa. Ser sobrecargo es estar consciente de las amenazas que puede haber en un vuelo, tanto de clima como de agentes exteriores. Es ser los ojos y oídos de los pilotos siempre y ante una emergencia es ser quien se encarga de que todos los pasajeros a bordo abandonen el avión sanos y salvos en 90 segundos.

Es una carrera donde sacrificas familia, fechas importantes, pareja, la comodidad de tu hogar, salir frecuentemente con amigos, fines de semana y todas las comodidades que una persona normal tiene. Pero ese vacío es llenado principalmente por estar en las nubes todo el tiempo, ver el sol antes que todos. Los mejores amaneceres se ven en un avión, donde puedes ver los distintos colores que van desde el negro, morado, azul marino, azul cielo, rojo, naranja hasta terminar en el amarillo. Ver todo tipo de nubes, pasar entre ellas y sentir cómo el avión se mueve ante su consistencia. Los mejores atardeceres los he vivido ahí, en un avión, ser la última que ve el sol en el día, viajar de noche y ver las estrellas más cerca que nadie, pasar a un lado de tormentas y ver cómo se van iluminando las nubes con los relámpagos. Despertar en Dallas, comer en Vallarta y dormir en Guatemala. Probar la comida típica de cada ciudad, conocer todo tipo de culturas y razas en los pasajeros, tener acceso libre en los aeropuertos y nada como la sensación de que te admiren en ese uniforme.

Sí, ser sobrecargo es el sueño de muchos, requiere constancia, determinación pero sobre todo pasión por lo que haces.